El año pasado me compré dos madroños, uno para que se haga grande y me dé algo de sombra, y otro para hacer de él un bonsái.
A finales del verano los dos comenzaron a florecer y la verdad es que me quedé sorprendida al ver que no me daba ningún fruto. Las flores cayeron, y el invierno llegó.
Pero la sorpresa mía ha sido el ver que nada más llegar la primavera, en las puntas de las ramas comenzaron a salir unos diminutos granos rojos, que poco a poco han ido creciendo y se han convertido en estos deliciosos frutos. Los entendidos en la materia me dicen que no es aconsejable que coma muchos a la vez, ya que contienen alcohol y me puede dar dolor de cabeza.
