Recorriendo nuestros pueblos, he visto mascotas, otros animales y muchas cosas que me encantaría poder compartir. Como este gatito que salió a saludarme, cuando me disponía a fotografiar la puerta de una vivienda.

domingo, 13 de septiembre de 2015

HORA DE COMER

Mis mascotas

Estos días ando un poco triste ya que desde hace nueve días no he vuelto a ver a Negro, uno de mis gatos callejeros.

El viernes 4, cuando subí la persiana y no acudió a comer pensé que se había ido de parranda, pero luego me di cuenta de que estaba metido en la gatera. Eso me dio muy mala espina, pues era la primera vez que no venía a comer, y eso jamás dejó de hacerlo. Además lo hacía con una avaricia, tenía que ser él el primero en comer, los demás guardaban pacientes su turno.
  
En el último año varias han sido las veces que lo he llevado al veterinario, y hasta una de ellas le dije que lo durmiese para siempre pues estaba fatal, sin fuerzas para caminar y se quejaba cuando le cogía en brazos. El veterinario me decía "a este gato le queda una vida", lo veía tan mal y, como sabe mi cariño por los gatos, ni me cobraba las consultas, me decía que se lo estaba tomando como una ONG, y que con él estaba haciendo un máster, pues no sabéis la de veces que se lo he llevado con cosas rarísimas.

Una vez lo llevé con un bulto tremendo en el cuello, pensé que sería un tumor, y resultó ser una infección, delante de mi el veterinario le abrió con un bisturí y le limpió todo. Nos quedamos sorprendidos de lo bien que se portó, quietecito y sin rechistar y se dejó hacer de todo.  


No había pasado ni un mes, cuando me dí cuenta de que tenía la cabeza como deformada, y casi ni podía abrir el ojo derecho. Cómo era sábado y hasta el lunes no podía llevarle al veterinario me atreví, y con cuidado comencé a presionarle en la frente y conseguí sacarle, tanto por el ojo como por la nariz parte de la infección. El lunes cuando lo llevé me comenté que había hecho muy bien en ir sacándole la infección, pero lo que le extrañaba era que le saliese pus y sangre tanto por el ojo como por la nariz. Aunque a mí, que no sé de medicina, no me extrañaba nada, ya que pienso que el lagrimal y la nariz deben de estar conectadas, pero lo raro era que el bulto lo tenía en la frente. Durante una semana le estuve dando antibiótico y se puso bueno, todo le desapareció


Y de este aspecto 

Pasó a este 
Me da mucha pena y después de más de una semana sin verle, pienso que ya no está con nosotros, aunque el año pasado Blanco estuvo nueve días sin aparecer, pero cómo éste estuvo el día anterior devolviendo y sin querer comer nada. 

Si es que ha muerto, le agradezco que se haya ido a hacerlo a otro lugar, ya que me hubiese dado mucha tristeza encontrármelo muerto o verle agonizar. ¡Con lo cariñoso que era conmigo!, lo tenía adiestrado, y hacía todo lo que yo le decía, era como un perrito faldero. 



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