Recorriendo nuestros pueblos, he visto mascotas, otros animales y muchas cosas que me encantaría poder compartir. Como este gatito que salió a saludarme, cuando me disponía a fotografiar la puerta de una vivienda.

miércoles, 12 de agosto de 2015

DE FUERA VENDRÁN QUE DE CASA TE ECHARÁN


Eso es lo que les ha pasado a Botitas y a Blanco. Botitas, (el del medio de los tres), es el primero que llegó a casa, un año después apareció Blanco, y este siempre respetaba al otro, y esperaba a que acabase de comer para él poder hacerlo, con el tiempo se hicieron amigos y siempre han compartido a la vez la comida. Pero hace un año, Negro apareció por nuestro jardín, y aunque parecía que siempre guardaba las distancias y con sigilo se acercaba a comer cuando nadie le observaba, sin darnos cuenta y en muy poco tiempo se ha adueñando de todo.
Primero fue la casa en donde los dos dormían, después fue el sillón, y ahora él es el primero que come mientras los otros aguardan con paciencia su turno.


Blanco me mira con una cara que parece decirme "¿porqué le has dejado que se quede?" Los tiene amargados, y no sólo es que se está apoderando de todas las cosas, es que también me está haciendo a mi de su propiedad, no deja que ninguno se me acerque, y si lo hacen, va detrás de ellos y les clava las garras. Solamente hace falta que me marque, ya que en cuanto salgo al jardín se me pega como una lapa, se restriega por mis piernas, y si estoy sentada, se sube a mi regazo y se frota por todo mi cuerpo ¡Con lo que a mí me gustaba jugar con Blanco!, y ahora lo tengo que evitar para que no peleen. Pero la verdad es que también me gusta, es como un perro faldero, le digo ven y viene, y hace todo lo que yo le digo, cosa que los otros no hacen. 

Por fin Botitas y Blanco pueden comer tranquilos 


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