Recorriendo nuestros pueblos, he visto mascotas, otros animales y muchas cosas que me encantaría poder compartir. Como este gatito que salió a saludarme, cuando me disponía a fotografiar la puerta de una vivienda.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

PALOMAS URBANAS


Un día leí un reportaje sobre un estudio que se les hizo a las palomas urbanas, para saber si reconocían a las personas. El experimento, se realizó en un céntrico parque de París en el que dos investigadores vestidos con batas de laboratorio de distintos colores, fueron alimentando  a varios grupos de palomas salvajes.

Uno de ellos permaneció impasible mientras las aves comían y el otro se manifestaba con una actitud agresiva hacia ellas. Más tarde se volvió a repetir la prueba sin que ninguno de los científicos trataran de asustar a las palomas

Las palomas demostraron que eran capaces de reconocer al individuo que las trató mal, y se alejaban de él, incluso cuando se cambiaron las batas.

Cuando lo leí, pensé que no hubiese hecho falta hacer ese experimento, si hubiesen ido a mi ex calle de Barcelona, se hubiesen dado cuenta, de  que eso es cierto.

Todos los días y, a pesar de las quejas de los vecinos, una pareja de ancianos solía alimentar a las palomas, les llevaban pan y granos de arroz y los depositaban en unos recipientes de plástico, al lado de una fuente  pública. También les ponían agua, y además se preocupaban de limpiar los restos que quedaban.

 Los vecinos les protestaban, ya que cada vez habían más palomas y les ensuciaba los balcones con los excrementos, pero ellos no hacían nada de caso y todos los días acudían puntual esa la cita.

Un día cuando me encontraba en mi balcón mirando mis plantas, de repente me llamó la atención el ver a un gran número de palomas levantar el vuelo e ir todas juntas hacia la misma dirección. Normalmente eso solían hacerlo cuando se producía un ruido que las asustaba, pero esa vez, yo no había escuchado nada.

Cuando giré la cabeza hacia la dirección en las que ellas iban, pude ver a la pareja de ancianos  viniendo calle abajo, cargados con sus bolsas de plástico y rodeados de palomas. Unas volando sobre ellos, y otras caminado tras ellos. A partir de ese día, ya siempre supe, cuando venía la pareja de ancianos a darles de comer.

Estas fotos las hice en el pueblo de Villalobar de Rioja


 

2 comentarios:

  1. Los animales en general nos dan un buen ejemplo a los seres humanos y cuando se comparte afecto con ellos se recibe mucho más que afecto.

    Un abrazo grande.

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